Explora por qué la innovación es clave para el futuro del derecho y cómo los abogados pueden liderar la transformación legal en la era digital.
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¿Si es necesario innovar en la industria legal?


En el equipo de Lexnova hemos estado reflexionando sobre la innovación en la prestación de servicios jurídicos durante varios años, cada uno desde su perspectiva. El libro de Andrés Oppenheimer, que planteaba ideas como que en cinco años todos los abogados estaríamos trabajando de forma ?uberizada? o que herramientas de inteligencia artificial y automatización estarían cubriendo un porcentaje significativo de nuestras tareas, o que ya no hablaríamos de equipos jurídicos sino más bien de empresas consultoras multidisciplinarias, fue un hito de reflexión para nosotros, así como seguro lo ha sido para muchos de ustedes. 


Quizás, en algunas partes del mundo, ya se ven numerosas herramientas de LegalTech transformando aspectos específicos de la práctica legal; y es cierto que los abogados, además de dejar la corbata ?como lo han hecho muchas otras profesiones?, empiezan a estudiar temas como el Legal Design, la inteligencia artificial para abogados y otras tendencias actuales.




Sin embargo, reconocemos que, salvo por figuras relevantes como Erik Rincón, Daniel Acevedo, Angélica Flechas, José Torres y seguramente muchos otros que aún no conocemos, sentimos que la mayoría de los abogados seguimos inmersos en las mismas dinámicas. Claro, usamos inteligencia artificial generativa, pero la pregunta es si en la profesión estamos realmente impulsando cambios profundos.


??????El derecho en sí mismo: en su forma de ser concebido, dictado, interpretado y aplicado, ¿está teniendo algún cambio profundo?


?????Pedimos al lector entender que lo que planteamos en este post es solo una pregunta lanzada al vacío, ya que quizás las grandes innovaciones no han llegado a nuestro radar, aún en la era de la información y la tecnología muchas cosas que podrían ya ser conocidas todavía se desconocen dado el gran volumen de información por procesar. No obstante, no podemos evitar preguntarnos: ¿Es realmente necesario innovar en el ámbito legal? y ¿estamos realmente innovando en el derecho?


También cabe la pregunta: para ejercer esta profesión como el derecho en Colombia, o en cualquier parte del mundo, ¿basta con tener un conocimiento legal profundo, una buena red de contactos para acceder a procesos de selección en empresas de prestigio, o conseguir buenos clientes y trabajar duro para ellos con honestidad y diligencia, construyendo una buena reputación y relaciones sólidas? Tal vez sí. Una vez que nos dejamos cautivar por un estatus que nos brinda comodidad y temas interesantes, no es difícil sentir cierta tranquilidad y estabilidad.


Pero hay otros aspectos que llaman la atención. Escuchamos con frecuencia que los abogados hoy en día no están bien remunerados, que las facultades de derecho continúan creciendo, al igual que el número de graduados, y nos preguntamos:


¿en qué se emplean todos esos abogados recién egresados? O ¿a qué se dedican?


(Pedimos disculpas al lector si este escrito no incluye datos estadísticos que respalden el crecimiento de la profesión o confirmen que un abogado con especialización, maestría, dominio del inglés y gran calidad humana puede aspirar, como máximo, a un salario promedio de 4 a 6 millones de pesos colombianos. Hablamos de quienes están empleados; en el caso de los litigantes, no tenemos datos para especular, pero sabemos que enfrentan un trabajo que exige mucho de su energía y tiempo de estudio para, de forma menos segura o regular, obtener ingresos similares a aquellos en el sector corporativo). 



Entonces, ¿Cuál es la realidad que creemos percibir? ¿Somos muchos?, sí. ¿Las transformaciones digitales toman tiempo, especialmente en algunas partes del mundo? Sí, también. Pero la realidad que más nos inquieta es que competimos en un mercado feroz. Hay muchos abogados; algunos no tan buenos y otros apenas adquiriendo experiencia, pero la calidad se percibe en todas partes.


La profesión legal es crucial para la sociedad; nuestro conocimiento y nuestra labor representan un punto de referencia para muchos. Al final, somos solucionadores de problemas, vigilantes del riesgo, y generalmente el último recurso cuando las situaciones ya están al límite. Lo que decimos, lo decimos con respeto, el mercado nos necesita quiera o no. Nuestra misión es estar ahí.


Por eso, creemos que sí debemos innovar. Las industrias están cambiando, las tecnologías están transformando de manera irreversible las sociedades, y otras profesiones han integrado múltiples disciplinas desde hace tiempo. Nosotros, los abogados, tenemos la oportunidad de incorporar herramientas que nos permitan seguir cumpliendo nuestro rol en la sociedad, pero de una forma más eficiente, brindando respuestas y proponiendo una postura justa, eficiente y profesional.


¿Qué se puede hacer en un mercado tan competido? La respuesta podría ser simple: ser mejores. Nuestra postura es que para ser mejores y realmente marcar la diferencia en materia de innovación legal tenemos que ir más allá de la novedad en las herramientas a aplicar, siempre habrá nuevos desarrollos que nos permitan aplicar nuevas herramientas tecnológicas o cognitivas al derecho (LegalTech o Legal Design por ejemplo) pero mientras no trabajemos todos juntos en una transformación profunda de lo que es el derecho mismo seguiremos siendo y hablando de lo mismo.




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